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LOS MONOGRAFICOS de Megaéxitos Latino dedica esta semana el especial a JORGE SEPÚLVEDA

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Fran Caro te presenta esta semana un especial dedicado al bolerista “Jorge Sepúlveda”, dentro del programa LOS MONOGRÁFICOS DE MEGAEXITOS LATINO.

EL ARTISTA

Te presentamos a la voz grave e inconfundible del inmortal JORGE SEPULVEDA, cantante español que supo imprimirle a los boleros y a los pasodobles una forma maravillosa de exquisitez musical, alcanzando su máxima popularidad en los años 40 y 50 del siglo XX, con grandes éxitos como “MIRANDO AL MAR”, “SANTANDER”, entre otros, habiendo desaparecido hace como 28 años, pero siempre estando presente en el recuerdo de quienes lo admiramos por lo que representó como persona y para la música en general. LUIS SANCHO MONLEON, nombre verdadero de JORGE SEPULVEDA, nació en Valencia, España, en 1917, desconociéndose día y mes, y falleció en Palma de Mallorca el 16 de junio de 1983.

En 1941 trabajaba como contable, pero se fue a Zaragoza a probar suerte como cantante y de allí a Madrid, donde inicia su carrera artística en la Sala Casablanca en 1942. Empezó a grabar discos y sus interpretaciones románticas se popularizaron a través de la radio, en programas de canciones dedicadas muy escuchadas en la época, cuando las orquestas y artistas de moda actuaban en directo. El cenit de su popularidad, reiteramos, lo vivió con sus boleros en los años 40 y años 50 del siglo XX, cuando fueron muy populares en su voz entre otros boleros: Limosna de amor, Monísima (chotis), El mar y tú, María Dolores, Bajo el cielo de Palma, Dos cruces, A escondidas, Campanitas de la aldea, Mi casita de papel, Malvarrosa, Qué bonita es Barcelona, Quiero llevarme tu amor, La noche que te conocí, Tres veces guapa (pasodoble), Monasterio de Santa Clara, Santa Cruz o Sombra de Rebeca y muy especialmente sus dos grandes números uno “Mirando al mar” y “Santander”.

A mediados de los sesenta los boleros ya no eran la música preferida de los españoles -junto a la copla- y con la llegada de las baladas italianas y la música anglosajona, parece que su estrella declina, hasta que, en el decenio de los setenta, TVE pone en antena el programa Mundo Camp, en el que reviven sus viejos éxitos, vuelve a los escenarios y se reeditan sus discos con gran éxito. Luego surge un periodo de silencio casi total hasta su desaparición física.

Por considerarlo de históricamente importante tomamos una extensa reseña publicada en el año 2010, de donde podemos formarnos una completa idea de quien fue este grandioso cantante español: Santander es la única ciudad del mundo que ha erigido una estatua a un bolerista español: a Jorge Sepúlveda. Con enorme placer, dedicamos en Santander 33 conciertos de bolero en su honor este mes de Mayo de 2010, en el año en que Santander celebra los 115 años del bolero y se cumplen 93 años del nacimiento de este bolerista, cuyo primer bolero se lo dedicó a Santander en 1946 diciendo “Santander, eres novia del mar, que se inclina a tus pies y sus besos te da” y al que siguió otro no menos conocido que decía “Mirando al mar soñé que estabas junto a mi”, o el bolero “Enamorado del mar” dedicado a la Virgen del Mar, patrona de Santander, por nombrar tres boleros de entre más de 150 temas romantiquísimos que este bolerista valenciano interpretó desatando por vez primera en España el fenómeno de las “fans”.

Se dice que Jorge Sepúlveda fue el bolerista que dejó su corazon en Santander porque es la única ciudad de España que le ha dedicado un busto a un bolerista. Recuerda Valentín Díaz Prieto, pianista santanderino que acompañó varias veces a Jorge Sepúlveda en la ciudad que él llamó “LA NOVIA DEL MAR”, que este celebró su cumpleaños en Santander cuando estuvo cantando en el mes de Mayo, por lo que hemos dedicado este mes en su honor. Desgraciadamente, desconocemos la fecha exacta de su nacimiento, aunque se sabe que nació en Valencia en 1917. Indiscutiblemente, Jorge Sepúlveda supo cantar como nadie ese bolero que suena a canción española y que llegaba directamente a los corazones de los españoles que se sentían plenamente identificados con los románticos mensajes de sus boleros. Se hace alusión al bolero “Campanitas de la aldea”, con imágenes de Cantabria, compuesto por Eddy Guerin en la voz de Jorge Sepúlveda: Su nombre verdadero era Luis Sancho Monleón. Hermano de un reconocido artista plástico, nació Jorge Sepúlveda en la plaza de los Escolapios de Valencia, y muy joven todavía comenzó su actividad artística en la Sociedad Coral “El Micalet”, entonces instalada en un antiguo edificio de la calle de don Juan de Vilarrasa.

Allí tomó ya contactos con quienes serían futuras figuras en los escenarios españoles: Adrián Ortega, Ramón Cebriá, Alfonso Goda y otros muchos. No obstante, la oscuridad sobre años de juventud es más que notoria- apenas se conoce su oficio como contable antes de dedicarse a la música y una enfermedad de bronquitis crónica que contrajo desde los 18 años- y no extraño, pues cuando estalló la guerra civil española en 1936 tenía 19 años y le tocó vivir en una zona de España (Valencia) de marcado carácter republicano, siendo herido en una pierna que casi pierde y retirado del frente como militar mutilado. Nunca ocultó que luchó con la República española – lo que le granjeó varios problemas-, ni tampoco su primer oficio como contable acostumbrado a trabajar con documentos, de hecho, como tal se integró tras la muerte del General Franco en la “asociación de militares republicanos”, en calidad de miembro activo, y en ella recorrió durante años pasillos y despachos para solucionar problemas de terceras personas (viudas, militares republicanos que no recibían pensión alguna…) altruistamente.

Uno de sus íntimos amigos lo recordaba en un periódico de Palma de Mallorca “en incansable actitud solidaria, obsesionado por hacer el bien y olvidando para siempre las vejaciones que a lo largo de su vida había soportado”. Como veremos al final de esta biografía acerca del bolerista más querido en Santander, la guerra civil española- que Luis Sancho Monleón tuvo que vivir de principio a fin- marcó su vida para siempre. Hemos considerado adecuado incluir un video informativo sobre el desarrollo de esta para los muchos aficionados americanos que nos visitan y cuya curiosidad va más allá de escuchar boleros y les gusta conocer las razones por las que un bolerista cantaba, sentía, suspiraba y vivía sus boleros. He aquí pues, para nuestros amigos americanos, una sucinta historia del desarrollo de la guerra que marcó a Jorge Sepúlveda.

En 1945, cuatro años después de comenzar profesionalmente (y del estreno del bolero “Bésame mucho” por Emilio Tuero), Jorge Sepúlveda deja Radio Nacional de España e ingresa en Radio Madrid para participar en los programas musicales que se realizaban cara al público, con mejores condiciones contractuales, que le permitieron seguir grabando discos aprovechando que sus canciones se popularizaban a través de la radio, en programas de canciones dedicadas muy escuchados en la época, cuando las orquestas y artistas de moda actuaban en directo. Aqui tenen ustedes una fotografía del romántico cantante de boleros Jorge Sepúlveda, dedicada a una sus “fans”: Su primer gran éxito fue en 1.946 con el bolero “Santander” del que fue autor, junto al pianista Enrique Peiró. Un bolero redondo y evocador que juega con la idea secular de la relación entre Santander y el mar.

Una relación que hizo de Santander uno de los principales puertos transatlánticos españoles, por lo que el nombre de “novia del mar” le iba muy bien, pues esa relación permitió que Santander tuviese una relación estrechísima con América, de la que quedó como huella indeleble la figura del “indiano” o joven montañés que marcha a América y que tras pasar allí trabajando los mejores años de su vida, decide volver a España, planando el bolero en los corazones de sus convecinos junto a las palmeras y a sus “casonas de indianos”. El bolero es, en Santander, herencia inmaterial del indiano montañés e hijo de esa relación romántica entre Santander y el mar, como bien dice el bolero de Jorge Sepúlveda, que une sentimentalmente a la ciudad de Santander con el profundo y misterioso océano en este bolero de su composición titulado “Santander, eres novia del mar” A partir de entonces el repertorio de boleros de Jorge Sepúlveda le llevó por toda la Península, Francia, Portugal y más tarde a Cuba y Argentina. Llenó salas de fiestas, teatros y plazas de toros, y cuando la televisión en España todavía no era conocida, ya fue requerido por el Canal 4 de Cuba, donde intervino con gran éxito en el programa del santanderino Gaspar Pumarejo, creador de la primera televisión latina de América (Unión Radio Televisión). Más tarde, en 1.949 triunfó con el inolvidable bolero “Mirando al Mar”: Aqui tienen al propio Jorge Sepúlveda interpretando este tema que ha quedado en Santander prendido en todos los corazones En la década de los años cincuenta fue ídolo de lo que años más tarde se llamaría “fans”; y eso que tenía que enfrentarse a una seria competencia, como eran artistas del renombre de Antonio Machín, Lorenzo González, Juanito Segarra, Bonet de San Pedro o Lolita Garrido, también valenciana como Jorge Sepúlveda y que, como él, llenó programas radiofónicos con su canción “Viajera”. Jorge Sepúlveda no era ni guapo ni feo, sin embargo era muy fino y elegante: salía a escena con smoking o frac y las chicas se lo rifaban y acudían en tropel a su camerino después de cada actuación.

Su éxito, quizás, fuese su imagen romántica y correcta. En aquella época se podrían mencionar muchos éxitos como “Dos Cruces” (bolero compuesto por el español Larrea en 1941), “No te puedo querer” (1948). Su vida sentimental fue tan discreta que apenas se le conocieron amoríos, hasta que conoció a la vedette malagueña Angelines Larra que era ¡Monísima! Precisamente, este fue el título de una de sus canciones más celebrada; y es que este género tan madrileño y el pasodoble tan español también formaron parte de su repertorio. En las emisoras de radio de aquellas décadas, nuestro personaje llenó igualmente horas y horas, y en cualquier lugar de nuestro país se oía tararear y repetir estrofas de sus “Tres veces guapa”, “María Dolores”. A cualquier oyente americano, el tema “tres veces guapa” le sonará, sin duda a un estilo de bolero que allí se denomina “bolero moruno” y que fue muy practicado por grupos como “Los Churumbeles de España” al otro lado del Atlántico. Y si de guapas hablamos, Jorge Sepúlveda se casó con Angelines Labra, una preciosa malagueña que trabajada de gran “vedette” en uno de los locales donde actuaba Jorge, y la joven pareja se instaló -definitivamente hasta la década de los años setenta- en su casa madrileña del final de la calle Toledo, cerca del arco del mismo nombre, en el barrio castizo madrileño donde se celebraban las verbenas de “La Paloma” y “San Celedonio”, donde se bailaban Schotis como “Madrid” de Agustín Lara y el Schotis “Monínisa”, junto con pasodobles de Jorge Sepúlveda, uno de los más conocidos fue “Cántame un pasodoble español” del querido Tony Leblanc, que se hizo muy popular especialmente entre las cantantes del mundo de la copla española, en este caso, les ofrecemos la versión de este pasodoble que hizo Lolita Sevilla.

Fue muy popular en su voz el bolero “Limosna de amor” un bolero que ya hiciera famoso al otro lado del Atlántico el fantástico bolerista Julio Jaramillo. El estilo de bolero de Jorge Sepúlveda quedó siempre unido a Santander con boleros como “El mar y tú” y ese otro que dedicó a la Virgen del mar, patrona de Santander, titulado “enamorado del mar”: En la prolífica creación de este bolerista cabe destacar éxitos internacionales como el bolero moruno “María Dolores”: si antes nombramos a Julio Jaramillo cantando boleros de Jorge Sepúlveda, no podemos resistirnos a la tentación de ofrecerles este bolero moruno de impecable factura española con la voz acaramelada de Julio Jaramillo: La huella sentimental que dejó en España el estilo de bolero de Jorge Sepúlveda transcendió como vemos a muchos países de América. mientras, el carácter de Jorge le granjeó la amistad de todos los cantantes de bolero españoles, en especial de Bonet de San Pedro, mallorquín instalado en Barcelona donde fundó su célebre banda “los siete de Palma” y que escribió para Jorge Sepúlveda varios boleros como “el cielo de Palma” y “que bonita es Barcelona”, de la que les ofrecemos un video de un turista que dejó en Youtube con una estupenda modelo que acompaña la belleza de la Ciudad Condal y, por supuesto, usa la melodía cantada por nuestro Jorge Sepúlveda. En el mismo estilo que el tema anterior, Jorge Sepúlveda popularizó temas como “Mi casita de papel” o “Malvarrosa”, esta última dedicada a su Valencia natal, así como éxitos radiofónicos como “Santa Cruz” o “Sombra de Rebeca”. Sin embargo, como ya hemos comentado, el estilo de Jorge Sepúlveda se hizo especialmente reconocible por su marcado acento español, que en América se conoce como “bolero moruno”. Es imprescindible nombrar al gran compositor de boleros español Carmelo Larrea, que compuso varios boleros para Jorge Sepúlveda que se hicieron internacionalmente famosas en la voz de nuestro bolerista en toda América. En esta ocasión les ofrecemos el bolero de Carmelo Larrea ” dos cruces”, que fué un gran éxito de Sepúlveda, en la voz de otro magnífico cantante español de la época: Miguel de Molina. A ambos les marcó profundamente la guerra civil española, dejando en la historia del bolero y en sus corazones fuertemente clavadas esas “dos cruces”. Aquí tienen el bolero moruno “Dos cruces”: Sería prolijo enumerar los más de 150 temas que Jorge Sepúlveda interpretó y grabó en su carrera.

No podemos, sin embargo, dejar de nombrar dos boleros formidables: “Quiero llevarme tu amor” y el romantiquísimo tema “La noche que te conocí” y de modo especial un bolero que causó enorme sensación en España, por su temática apasionada, titulado “A escondidas”, que desafortunadamente no tenemos en Youtube ninguna muestra, pero que les dejo la letra El éxito de Jorge Sepúlveda estriba en que supo innovar el estilo musical romántico que se interpretaba en España, sin perder un ápice del carácter netamente hispano de sus temas. Nace con el un estilo de bolero que suena a España y que en América se reconoce como “bolero moruno” aunque aquí se reconozca casi como pasodoble. No obstante, la aparición de Jorge Sepúlveda recogió parte de un estilo que se estaba abandonando ya en las salas y que derivaban del Jazz, fox-trot, boogie woogie y del swing, y que habían sido interpretados por las orquestas apasionadamente en todas las salas de España (entre ellas el propio Gran Casino del Sardinero de Santander). La época de Jorge Sepúlveda es la que, sin dejar el estilo de la gran orquesta típica de años anteriores, se adoptan nuevos estilos como el tango, el bolero y el charlestón, iniciándose en España grandísimos músicos como Augusto Algueró (padre), Tete Montoliú y voces como la de Rina Celi, Mary Merche, o Lolita Garrido y, en el bolero, la figura inconmensurable de don Antonio Machín. Jorge Sepúlveda tuvo en aquellos años su reinado particular, que compartía como hemos dicho con grandísimos músicos del bolero que actuaban con ese incomparable estilo que daba el sonido de una orquesta, como don Antonio Machín. Ambos sacaban éxito tras éxito, como por ejemplo este fabuloso tema titulado “Monasterio de Santa Clara”, obtenido de una preciosa canción italiana de Galdieri, Barberis y Salina. De igual modo que Jorge Sepúlveda, Bonet de San Pedro y Antonio Machín tuvieron en España unos años en los que el gusto musical se volcaba hacia esa música netamente hispana y de sabor absolutamente latino, los gustos cambian (a veces lógicamente y otras veces impulsado por la presión de las discográficas que imponían sus intereses comerciales) y llegó un momento en que – como está ocurriendo ahora en España en el siglo XXI- se aprecia más el sonido de raiz sajona y Norteamericana que el sonido de raiz española o Suramericana, a pesar de la calidad de los músicos que defienden este segundo sonido latino. De este modo, los gustos de los españoles de entonces iban cambiando, y no pudo mantenerse este estilo romántico de puro sabor español característico de Jorge Sepúlveda, a pesar de que este estilo estaba también avalado en el panorama musical español por voces como las de Luis Mariano, tenor vasco de Irún, exiliado en Francia con su familia durante la guerra civil, donde desarrolló su carrera artística haciendo operetas y canciones francesas. En los cincuenta se le emparejó con la actriz y cantante Carmen Sevilla, con la que protagonizó varias películas como “ El sueño de Andalucía“ (1950), “Violetas imperiales” (1952) y “La bella de Cádiz” (1953 ).

Su fama se agrandó especialmente con “El cantor de México” (1956) que como curiosidad paa nuestro hermanos mejicanos, les ofrecermos en la voz de Luis Mariano en el idioma que él dominaba perfectamente: el francés, pues Farncia le acogió tras la guerra civil española. Luis Mariano interpretó “ Canastos “( 1957 ) a dúo con Gloria Lasso aquella melodía de : “…con el amor no se juega, ¡ay, canastos!, que es peor…”. La cantante de bolero de origen catalán Gloria Lasso estuvo viviendo temporadas en varios países, era la voz que cantaba al amor en“ Orfeo negro “ de Luis Bonfa, y el popularísimo tema de Consuelo Velázquez “ Cachito “: “…cachito, cachito, cachito mío, pedazo de cielo que nos unió…” y sobre todo en su más celebrada interpretación: “Luna de miel “, que había compuesto el griego Mikis Theodorakis para una película del bailarín Antonio en 1958 : “…nunca sabré como siento tu pulso en mis venas, nunca sabré como vino esa luna de miel…”, canción que ha conocido multitud de versiones en décadas posteriores y que tenía ese estribillo irresistible, con una melodía francamente preciosa. De igual modo, el cine se había abierto al carácter de “sonido español” con Joselito, el primer “niño prodigio” español (al que seguirían Marisol, Rocío Dúrcal, Pili y Mili, Ana Belén, Jaime Blanch o Pablito Calvo). Joselito aunaba cine con su faceta de cantante, y eso le abrió las puertas de todas las familias españolas que lo admiraban y aplaudían, con el apodo de “El pequeño ruiseñor”. En ese cine de mediados de los años cincuenta encontrábamos canciones de ese estilo que encumbró a Jorge Sepúlveda (si bien Sepúlveda, como Machín, apostaban abiertamente por el bolero): así el pequeño Joselito interpretaba sus conocidísimos “ Granada “ de Agustín Lara, “ Tani “, “ Clavelitos “, y, sobretodo “ Campanera “: “…dile que pare esa noria, que va rodando, pregonando lo que quiere, que por saberla tu historia, le están buscando cómo y cuando donde quiere, ¡ay, campanera!, aunque la gente no crea tú eres la mejor de las mujeres porque te hizo Dios su pregonera..”, irresistible pasodoble que no faltaba en todas las fiestas de los pueblos de España. Pero Joselito no solamente cantaba a su tierra, sino que, gracias a películas coproducidas por México, abundan las canciones de allá, ya sea a dúo con Antonio Aguilar: “…qué bonitos ojos tienes, debajo de esas dos cejas, qué bonitos ojos tienes…” (Malagueña salerosa ) o con Libertad Lamarque, argentina de nacimiento, e hija adoptiva de México, el bolero de Agustín Lara “Quiéreme mucho”. En este repaso al mundo musical de sonido netamente español en el que se desenvolvió Jorge Sepúlveda, no podemos dejar de nombrar a Sara Montiel, la “Saritísima“, una artista nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real), de nombre auténtico María Antonia Abad, que trabajaba en México haciendo películas, y fue llamada a la vuelta a España por el popular director de cine Juan De Orduña para que protagonizase “El último cuplé”.

Corría el año 1957 y, ese regreso supuso para Sara la fama inmediata. Con una limitada pero afinada voz, Sara cantó cuplés en la película y revalorizó el género ya en desuso hacía décadas, así, temas tan populares como “ Nena “ : “…juró amarme un hombre sin miedo a la muerte, sus negros ojazos en mi alma clavó…Nena, me decía loco de pasión…”, “ Valencia “, “Tú no eres eso “, “El relicario “: “…pisa morena, pisa con garbo, que un relicario, que un relicario me voy a hacer…” y la voluptuosa “ Fumando espero “: “…fumar es un placer, genial, sensual…fumando espero, al hombre que más quiero…”, mientras estaba tumbada en un sofá, lánguida y pícara al estilo mujer fatal. La película fue un auténtico bombazo y las colas para ver la belleza de Sara, en un color chillón en la pantalla, se hacían interminables. Sara, convertida en mito siguió haciendo cine para revalorizar su caché : “La violetera“, “Mi último tango”, “Carmen la de Ronda”, y muchas más, cantando tangos, coplas, cuplés y boleros, como este bolero de Oswaldo Farrés titulado “Quizá, Quizás, Quizás” en su particularísimo estilo. Jorge Sepúlveda y Bonet de San Pedro participaron durante siete meses en el espectáculo de Sarita Montiel representado en Madrid y Barcelona. Bonet de San Pedro decía de su amigo entonces: “Jorge no respiraba bien. Creo que esos achaques le perseguían desde el retorno. Pero esa vuelta, que nos puso a los dos de nuevo ante la gran masa, fue como una segunda boda”. Fue en efecto un momento dulce en la trayectoria artística de Jorge Sepúlveda, que siguió grabando discos, pero también fue el inicio de un empeoramiento de la bronquitis crónica que arrastraba desde los 18 años. A este problema se añadió el cambio de los gustos musicales y la presión de las casas discográficas para importar nuevos estilos “de moda” extranjeros importados de Norteamérica, Francia e Italia. Por los cambios de gustos entre el público español, instrumentalizado como hemos apuntado por la presión de las discográficas que apostaban por un mal entendido “modernismo” y en muchos casos obligaban a los artistas a hacer temas de sonido anglosajón, se fue abandonando este estilo latino que caracterizó al época de oro de Jorge Sepúlveda. De igual modo, el fenómeno de las “fans” que comenzara Jorge Sepúlveda a finales de los cuarenta, pasó a nuevos artistas a finales de los cincuenta, como José Guardiola, cantante catalán de voz grave y profunda, quien rivalizaba con el Dúo Dinámico, y las “fans” se llamaban las “dinámicas” y las “guardiolistas”. Ambos versionaban canciones llegadas de Francia, de Italia, y sobre todo de Norteamérica. De este modo, a mediados de los sesenta los boleros ya no son la música preferida de los españoles -junto a la copla- y con la llegada de las baladas italianas y la música anglosajona, el gusto porla música española o “latina” declina, manteniéndose José Guardiola y el Dúo Dinámico que ajustaban sus temas versionando temas norteamericanos. La aparición del rock´n roll a mediados de los cincuenta, y posteriormente el movimiento “Hippie” y el sonido “beat” liderado por los Beatles, En los años 60 la moda de los conjuntos acabó con los cantantes románticos. José Guardiola fue gran amigo de Jorge Sepúlveda, pero eligió una nueva línea melódica, con versiones de grande éxitos americanos, franceses e italianos, como este “Tango italiano”… casi un bolero. Jorge Sepúlveda que conservaba intacto el timbre de su voz y que ya se había visto obligado a dejar de cantar a causa de una fuerte bronquitis en 1965, comprobó que e esos nuevos aires musicales, iba disminuyendo el número de contratos comerciales, por lo que decidió dejar su piso de la Calle Toledo de Madrid y trasladarse con su mujer – no tenían hijos- a un precioso chalé en Palma de Mallorca, una de las pocas tierras en donde nunca había actuado, motivado por su deseo de retirarse a un lugar en donde pudiera pasar desapercibido. En Palma de Mallorca, la pareja formada por Jorge Sepúlveda y Angelines Labra fue un matrimonio feliz: Con un reducido círculo de amigos, el matrimonio disfrutaba de una tierra donde Luis Sánchez Monleón le gustaba decir que “el turismo es la única industria que no contamina”. Tenía en el jardín de la casa un naranjo y un limonero que le hacían evocar su Valencia natal. En la isla, llenaba su tiempo con programas como locutor de radio (realizaba un programa de música y entrevistas en Radio Juventud) e incluso como agente de publicidad, compaginándolo con su actividad en la “asociación de combatientes republicanos” en la que se dedicaba altruistamente a arreglar y presentar documentos de pensiones y viudedad a los combatientes del bando republicano. Inquieto siempre, el gran Jorge Sepúlveda regentaba además una sala de fiestas en Palma de Mallorca y escribía artículos en castellano para la revista en inglés Majorca Daily Bulletyn.Según todas las opiniones, Jorge Sepúlveda supo retirarse a tiempo, en el cénit de su fama, a disfrutar del mayor tesoro que jamás logró tener: el amor de su esposa Angelines. Sin embargo, el ansiado retiro de Jorge Sepúlveda no fue muy larga en ningún caso llegó a ser absoluto, pues precisamente por su fama, era constantemente reclamado en la península, sobre todo a raiz de que, en el decenio de los setenta, Televisión española (TVE) pone en antena el programa “Mundo Camp”, un programa realizado por Romano Villalba. La emisión de sus conocidísimos boleros, sus pasodobles y schotis, supuso la vuelta de Jorge Sepúlveda a los escenarios, aunque de forma esporádica, pues siempre regresaba a Palma de Mallorca tras las galas. Se reeditaron sus viejos triunfos e incluso grabó nuevas versiones, aparecieron varios discos recopilatorios de “grandes éxitos”, mientras su presencia en loa pantalla en el canal 1 de VHF de Televisión Española (sólo había entonces dos canales: el VHF y el UHF), que para entonces tenía programas muy seguido por los televidentes como “un millón para el mejor”, y el nombrado “Mundo Camp” hizo que de nuevo en Santander se reclamase su presencia en varias ocasiones, como en el resto de España.

No obstante, callada pero inexorablemente, la bronquitis que padecía le dificultaba adquiri todos los compromisos que le proponían y de este modo permanecía muchos días seguidos en Palma de Mallorca con su mujer. Este año de 1972 supuso para Santander una nueva revitalización del bolero, con tríos como “Los Brisas” y los “Piedras Blancas” y otros como “Los Puertochiqueños”. De igual modo, se recibían visitas de Jorge Sepúlveda y Antonio Machín (acompañados ambos por el pianista santanderino Valentín Díaz Prieto) y en España figuras como Bonet de San Pedro. Para el cantante mallorquín Bonet de San Pedro, Jorge Sepúlveda fue siempre “un extraordinario compañero, una persona a la que era muy fácil querer. Empezó cantando tangos y canciones mexicanas hasta que dio el salto desde Valencia a Madrid para irrumpir con su gran estilo de cantante de canción española. Cosa que ni Machín ni yo mismo podíamos hacer”. Sin embargo, a pesar de la destacada voz de Machín y la pasión de Bonet de San Pedro, el estilo de Jorge Sepúlveda en el bolero llegó a convertirse en uno de los mejores internacionalmente, como lo demuestra un bolero que nadie cantó como él: “Pecado”, compuesto por tres músicos argentinos – Bahr, Francini y Pontier. La última vez que regresó a Valencia, su ciudad natal, fue en el año 1981, cuando vino a sumarse al homenaje a su gran amigo Lorenzo González, que actuó unas fechas en la entonces Sala “Xúquer”. Por desgracia, tuvo que anular en esos años varios compromiso por sus problemas de salud. El último concierto previsto de Jorge Sepúlveda fue el 1 de Junio de 1983 en Zaragoza, tuvo que ser anulado ante la apresurada vuelta del cantante a Mallorca atacado de fiebres y con un delicado diagnóstico. Jorge Sepúlveda siempre se encontraba rodeado de sus amigos, y así muchos de ellos le visitaron en la clínica privada de Palma de Mallorca donde se internó – como otras veces- para superar sus crisis de bronquios. Entre las fotografías de amigos de Jorge Sepúlveda, destaca esta fotografía de abajo, donde posa junto con Bonet de San Pedro, Lorenzo González, Juan Nesparl y Heli Temprano. Los últimos años de su vida los pasó en su tranquilo retiro de Mallorca acordes a la sencillez de un hombre que supo llevar a los escenarios un estilo de “normalidad”. Jorge Sepúlveda paseó sus pulmones cansados por las aceras de la ciudad de Palma de Mallorca, continuó sus insaciables lecturas y acudió puntual a la cita del aperitivo de la amistad, hasta que no pudo superar sus problemas respiratorios y falleció la tarde del 23 de Junio 1.983 en la residencia sanitaria de Son Dureta, en Palma de Mallorca después de un largo periodo de achaques que sobrellevó, como dice su canción, “a escondidas” pues los bronquios le asaltaban con crisis intermitentes que superaba con dificultad y tesón para cumplir sus compromisos artísticos. Las frías y blancas paredes de la residencia sanitaria de Son Dureta recogieron el estupor de sus amigos y la desesperada pena Angelines su mujer que negó durante varias horas que hubiera muerto su marido. Falleció la víspera del día de San Juan; justamente, en la verbena de esa noche actuaba en “Monte Picayo” Lorenzo, quien al conocer la triste noticia de la muerte requirió inmediatamente una reserva de avión para el primer vuelo, y estar presente en el último adiós a su amigo entrañable, que se había ido como había cantado: “A escondidas y en voz baja”.. Por expresa voluntad de Luis Sánchez Monleón, no hubo funeral, fue incinerado y sepultado en una fosa común. Su mujer, Angelines, se negó – pues conocía las razones que habían motivado a esas decisiones de su marido- a organizar ningún tipo de ceremonia. Fue enterrado en el cementerio de Palma, ante la presencia de algunos de sus íntimos amigos y cubrieron su tumba esa mañana del viernes 16 de Agosto con centenares de coronas de flores que llegaron de la península con leyendas mortuorias. Fue enterrado, como dice su famoso bolero compuesto por su amigo Bonet de San Pedro “Bajo el cielo de Palma”. Personalmente, me extrañó mucho esa última despedida de Jorge Sepúlveda, enterrado en una fosa común por expresa voluntad, a pesar de que sus admiradores y amigos deseaban enterrarle en un mausoleo como merecía. Investigando, descubrí que más tarde se conoció por boca de su amigo y prestigioso cantante José Guardiola que este deseo se debía a que en plena guerra civil le llevaron a las tapias de un cementerio frente a una fosa común abierta junto a otros compañeros para ser todos fusilados y que por una casualidad, las balas mataron a todos y él tan solo quedó aturdido bajo los cuerpos de sus compañeros muertos, de modo que escuchó a los soldados: ” No os entretengáis en dar el tiro de gracia, ya está oscuro, mañana cuando ejecutemos a los otros los enterraremos todos de una vez!!! esa noche, Jorge Sepúlveda pudo salir y marcharse de Valencia. Según parece, este mismo caso le ocurrió al conocidísimo cómico Español Gila, quien también sobrevivió a su fusilamiento como militar republicano y se exilió a América. No creemos que, como se dice en algunas biografías, Luis Sancho Monleón cambiase en aquellos años de nombre (aunque no sería extraño por mera supervivencia), pero en esta historia encontramos no solo la explicación de su decisión de cómo quiso ser inmolado en el cementerio de Palma de Mallorca, sino quizá la explicación de su reticencia a convertirse en cantante profesional y su decisión de esperar hasta los 42 años – una edad muy avanzada para entrar en el circuito profesional de la canción-, para ofrecernos a todos su corazón abierto de persona romántica, educada de auténtico caballero español. Fue ese legado de persona educada y sensible, romántica y defensora del sonido español, junto con los varios boleros que este magnífico cantante dejó para la ciudad e Santander (junto al bolero “Santander”, los boleros “Mirando al mar” y “Enamorado del mar” entre otros), lo que hizo que los montañeses le reconocieran con un espléndido busto en el Paseo de la Reina Victoria, con un micrófono en la mano, en la actitud de su famoso bolero “Mirando al mar”, con una placa de su bolero más emblemático, “Santander”. Frente a su estatua, en una de las vistas más impresionantes del la bahía de Santander y que aquí reproducimos tal y como se refiere en el bolero “mirando al mar” ( bajo el palio sonrosado de la luz crepuscular), pasa cada 15 de Agosto en procesión llevada por los barcos de pescadores la Virgen del Mar, a quien Sepúlveda dedicó el bolero “Enamorado del mar”. Diez años después el director Manuel Summers incluyó como banda sonora de la película “La niña de luto” un antiguo bolero en la voz de Jorge Sepúlveda. y su tema “Monísima” se incluyó en la película “15 rosas”.

La estatua de Jorge Sepúlveda fue realizada por el Doctor D. Ramón Ruiz- Lloreda, quien realizó otras más en Santander dedicadas a “el Hombre Cántabro”, “la Sardinera”, “Vital Alsar”, “Félix Rodríguez de la Fuente”y tantos monumentos de gran corage interpretativo que jalonan las calles y plazas de nuestra ciudad. El famoso periodista de Santander Jesús Delgado, recogía el 9 de Diciembre de 2002 el fallecimiento del otorrino santanderino y a su vez escultor Ramón Ruiz Lloreda a los 76 años. Además de las estatuas nombradas, hizo numerosas piezas en bronce y piedra, entre ellas el monumento al médico rural en Potes, y fuera de Cantabria, en La Rioja, enormes dinosaurios creados por él y erigidos al aire libre ayudan a comprender el misterio y las magnitudes de aquellos reptiles en unas comarcas que en el pasado habitaron. Don Ramón Ruiz Lloreda tenía un reto difícil al hacer el busto de Jorge Sepúlveda que realizó con la audacia que le caracterizaba, quedando el dato histórico-musical de ser la única estatua erigida en el mundo a un bolerista español.

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